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enero 14, 2015

Vaya viajecito!

Hoy cumplimos una semana de haber llegado de México y realmente se nota que viajar con 40 no es lo mismo que con 30. Esta vez me ha costado mucho tiempo recuperarme del viaje de regreso, y no tanto por el jet lag, sino simplemente del cansancio. O será que el clima tan lluvioso ha agregado un elemento depresivo a la recuperación?

El viaje de ida también fue muy pesado, ya que aún con la noche que dormimos en el Distrito Federal, el despertarnos dos días seguidos a las 3 de la mañana hizo que el viaje fuera más cansado que de costumbre. Pero entre la emoción de ver a la familia, el clima templado y el plan de posadas y Navidad a la mexicana, hizo que nos olvidaramos de la fatiga y que sólo disfrutaramos del momento.

Viajar de Hamburgo a Monterrey siempre implica dos paradas, una en Europa y otra en América. O cuando volamos vía Nueva York, con dos conexiones en aeropuertos americanos. Sea cual sea la combinación, el viaje es muy pesado y dura aproximadamente 24 horas desde que salimos de una casa hasta que llegamos al destino final. Gracias a Dios las niñas ya están mas grandecitas y cooperan en los aeropuertos llevando su mochila y caminando por su cuenta. Ya no hay que llevar carreolas ni pañales, comen de todo lo que se ofrece en el avión o aeropuertos y siguen durmiendo bien en los vuelos largos.

Aún así, me sigo estresando por las conexiones, las maletas y los vecinos de vuelo. En esta ocasión, por aprovechar una oferta, compramos los boletos de Mexico a Monterrey por separado y nada más de pensar en que no llegaran las maletas a su destino se me fue el sueño más de una noche. De ida, tuvimos la mala suerte de coincidir con una madre que volaba con 4 hijos "talibanes", que no se ofenda nadie, pero realmente eran un caso nunca antes visto. Gritaban, peleaban y saltaban de un asiento a otro sin parar. Uno de ellos no pegó el ojo en las 11 horas de vuelo y a más de un pasajero estuvo a punto de darle un ataque de histeria. Soy bastante paciente, y mi marido más que yo... estamos acostumbrados a estos vuelos y a oír llantos de bebés o niños a ratos. Pero 11 horas de escándalo fue demasiado. Gracias al cielo las ventanas no se abren, porque poco falto para que nos lanzaramos por ellas.

Cada vez que tomo este tipo de vuelos admiro a mis padres que todavía tienen el ánimo de venir a visitarnos, considerando la aventura que implica llegar hasta aquí.  De regreso se me ocurrió la magnífica idea de visitar el Zócalo capitalino durante las horas de espera entre un vuelo y otro. Primera y última vez. Simplemente fue agregar estrés innecesario, más cansancio porque caminamos muchísimo y desfasar más los horarios de comida.

Además de todos los inconvenientes antes mencionados, el viajar a México es toda una inversión! Recuerdo que recién casada (e ilusa) soñaba con que iría a la madre patria cada año y pensaba que las mexicanas que no lo hacían eran desconsideradas y locas de remate. Ahora yo soy una de ellas. Mientras las niñas estaban pequeñas, pudimos hacer el esfuerzo y volar cada Diciembre a México, e incluso un par de veces volé sola para asistir a una boda o visitar a la familia. Hoy en día volar dos veces al año a México es impensable y con toda la familia hemos tenido períodos hasta de 3 años sin pisar tierras mexicanas.

Monterrey no es un paraíso turístico y nuestras parejas tienen que ser unos santos para gastar todos los días de sus vacaciones en visitar parientes, amigos, compañeros de escuela y más parientes en una ciudad que ni siquiera tiene playa. Los primeros años era novedad, y visitamos todos los lugares turísticos de la ciudad, pero después de 12 años de casados, ya no hay nada interesante y costear unas vacaciones adicionales en la playa más cercana no es nada barato.

Desde hace algunos años me he hecho a la idea que los viajes a México serán cada vez más esporádicos y ahora comprendo a amigas mexicanas que cuando recién llegué me decían "aprovecha mientras puedas viajar en temporada baja". Viajar en temporada alta y con más miembros en la familia consume gran parte de los ahorros del año, así que poco a poco se cambian los planes y se decide viajar a un destino más cercano y más adecuado para descansar.

Pasar Navidad en México era algo que no consideraba después de que nuestras hijas entraron a la escuela, y doy gracias a Dios por habernos permitido hacerlo el año pasado. Quién sabe cuando vuelva a repetirse. Tampoco hay planes de viajar a México a corto-mediano plazo en verano, así que ahora les toca a mis papás agarrar valor y planear el siguiente viajecito a Alemania para el 2016.

Espero poco a poco retormar energías y volver a la normalidad sin sentirme tan cansada. El domingo pasado, mis hijas y yo despertamos a las 12:30 del mediodía ante la mirada asustada de mi marido. Ni en mis años de adolescente recuerdo haber dormido hasta tan tarde, e incluso pensé que el reloj estaba descompuesto. Ya no estoy para esos viajecitos.... pero bueno, mejor ni me quejo porque mis papás no van a querer venir a visitarme :) Que Dios les conceda salud por muchos años para que lo sigan haciendo, verdad???


enero 08, 2015

Maratón Lupe- Reyes en Monterrey, MX

Como escribí en la entrada anterior, volamos a Monterrey el día 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe. De la casa salimos a las tres y media de la mañana para tomar el vuelo Hamburgo- Paris a las 6:20 am. Esperamos 5 horas en el aeropuerto francés para despegar nuevamente a la 1:40 de la tarde con destino a la capital mexicana. El vuelo se me hizo eterno, y despues de 12 largas horas aterrizamos en el D.F. Pasamos migración, recogimos maletas, nos tocó verde en aduanas y caminamos un poco mas para llegar al hotel del aeropuerto donde pasariamos esa noche.

Nos registramos, dejamos las maletas y cenamos en el mismo hotel. Estábamos medio muertos de cansancio pero teníamos que comer algo. A las 9:30 de la noche despues de un relajante baño, nos acostamos mientras escuchabamos matachines y fuegos artificiales por la ventana. Alguna peregrinación a la Virgencita cerraba nuestro día en la distancia y bendecía nuestro viaje, ya que hasta entonces todo marchaba de maravilla. Yo no pude dormir de la emoción de dar la sorpresa al día siguiente.

El 13 de diciembre volvimos a dejar el hotel de madrugada para tomar el vuelo de las 6 de la mañana a Monterrey. Todo salió como estaba planeado y mis padres recibieron la sorpresa del año o de su vida. Después de desayunar, nos fuimos al tec de Monterrey, donde se reunirian algunos de mis ex-compañeros de carrera a celebrar nuestro XX aniversario de graduación. Tuvimos una clase del recuerdo con un ex- profesor, tomamos mucha fotos y enseñé las instalaciones de mi alma mater a mi marido e hijas.

Por la tarde descansamos un poco, desempacamos algunas cosas y nos preparamos para el festejo de aniversario que se llevaría a cabo en un salón, con música y cena. No había tenido oportunidad de asistir a los aniversarios anteriores, así que me dio mucho gusto volver a coincidir con algunos de mis compañeros de carrera y sus parejas. Una velada inolvidable que cerró con la presencia de mariachi, lo mejor que podía pasar en mi primer día en mis ciudad natal. Maravilloso!

Imposible relatar cada una de las cosas que hicimos día a día, pero aquí menciono algunos de los "high lights" de nuestro viaje a Mi Monterrey:
- lugares turísticos : Fundidora, plazas comerciales, la Huasteca, Santiago, Kidzania donde celebramos el 10mo cumpleaños de Victoria
- restaurantes: Taquería Juárez, La Méjico, crepas La Bonne, diferentes restaurantes de mariscos, Sanborns Azulejos en el DF, el pollo loco...
- visitas familiares: el primer lunes visitamos a mis abuelos quienes tampoco sabían de nuestro viaje y que se emocionaron al vernos después de 5 años. Algunas de mis tías hicieron las tradicionales posadas antes de Navidad que incluyen cantar, rezar, cenar y convivir en familia.
- visita a la escuela federal que recibió el donativo de la escuela alemana donde estudian mis hijas
- viaje a Parras con la familia donde pasamos el fin de año
- sesión de fotos familiares
- shopping en McAllen, Texas
- XX aniversario de generación 
- cumpleaños de Victoria
- reunión de despedida con Rosca de Reyes

Justo el 6 de enero (día de los Reyes Magos) dejamos Monterrey. El plan era salir a las 7 de la mañana, pero por causa de niebla en el DF, tuvimos un retraso de casi 3 horas. Poco antes del mediodía llegamos a la ciudad de México y después de dejar las maletas, nos aventuramos en el metro de la ciudad para conocer el Centro Histórico. Vimos el zócalo, entramos a la Catedral y caminamos hacia Bellas Artes para comer en el Sanborns Azulejos. Tomamos fotos y aire para volver en metro al aeropuerto. Jamás había visto tanta gente en un vagón de metro, y eso que no era todavía "hora pico". No me puedo imaginar como se pone, pues después de tanto empujón y miedo de morir asfixiado entre tanta gente, juro no volverme a meter al metro capitalino. Santo Dios! "Suben, estrujan, bajan", dicen un chiste viejo sobre la palabra autobús en alemán, pero yo la aplicaría mejor al metro.

Llegamos a tiempo al aeropuerto para descansar un rato, recoger las maletas y hacer el "Check-in" en Air France. Salimos con un poco de retraso, pero el piloto ganó ese tiempo en el aire para llegar puntualmente a Paris. Sin descansar ni medio minuto, pasamos migración, control de seguridad y llegamos justo a abordar nuestro último vuelo a Hamburgo que no tuvo contratiempos. Llegamos a casa el día 7 de enero a las 7 de la noche, justo a tiempo para cenar, tomar un buen baño y dormir!!!

Definitivamente el mejor maratón Lupe-Reyes de mi vida! Tardaré un rato en volver a la normalidad y no tengo prisa en desempacar. Los momentos vividos y las experiencias de este viaje quedarán en nuestros recuerdos para siempre! Aprovecho para agradecer a mis papás todas sus atenciones, que aunque les caímos de sorpresa se desvivieron porque estuvieramos cómodos en su casa. Dios quiera volvamos a tener una oportunidad pronto para volver a Monterrey, mientras a seguir recordando cada una de esos momentos vividos.

noviembre 06, 2014

La magia de Disney

Despues de 12 años de vivir en Alemania he tenido la oportunidad de conocer el parque de Disney en Paris, Francia. Por alguna razón u otra no se habia podido organizar el viaje, y hace unos meses sin mucho pensarlo decidí hacer un viaje corto con mis hijas para que conocieran la ciudad de las luces y de pasadita, el parque de diversiones. Hace 4 años conocieron el de California y la edad ha hecho de este viaje una experiencia completamente distinta.

Ahora ya tienen 8 y 9 años y ya no creen que las chicas disfrazadas son princesas de verdad. Tampoco tienen miedo de subirse a las montañas rusas y resultaron mas valientes que yo, así que tuvimos que repetir algunas atracciones a pesar de mis negativas. Es una gran ventaja que son buenas para caminar y aguantan mucho... De todas formas, fue un viaje pesado sobretodo para mí ya que la operación de la matriz apenas había cumplido 2 meses.
Aproveché una promoción de otoño y nos quedamos 3 noches en un hotel económico de Disney (Cheyenne) con entradas al parque y comidas incluídas. Tambien tuvimos suerte a la hora de reservar el tren y aprovechamos una super oferta con la que viajamos por menos de 100 euros las tres de Hamburgo a Paris viajando de noche.
La aventura empezó el sábado 1 de noviembre por la noche... Mi marido nos llevó a la estación de tren y salimos puntualmente con destino a Paris. He de confesar que casi no dormí durante el trayecto, pero al menos las niñas sí, ellas duermen donde sea!!!
Domingo -De la estación a la que llegamos viajamos a otra donde podíamos dejar las maletas por un rato mientras visitábamos Paris y que quedaba de paso a la estación de metro de Disney. Esta idea nos costó mucho tiempo y esfuerzo pues descubrí que muchas estaciones eran viejas y sin escaleras eléctricas, ademas de grandes, así que preguntando aquí y allá sin hablar francés nos hicieron dar vueltas y vueltas. Las 2 pequeñas maletas me parecían de 100 kgs y subirlas por cada escalón me cansaban demasiado. Finalmente llegamos al centro de Paris donde hicimos un paseo en barco por el Río Sena acompañadas de una sobrina que esta estudiando francés en estos meses por acá. Para mi mala suerte, perdí mi cámara sin darme cuenta y eso me agüitó un poco. 

Luego caminamos un poco hacia la torre Eiffel y comimos unas baguettes y crepas tradicionales ;) Nos despedimos de mi sobrina a media tarde para recoger las maletas y seguir el viaje a Disneylandia que queda a 45 minutos del centro de Paris.


La llegada al hotel sucedió sin contratiempos y despues de dejar las maletas en el cuarto nos fuimos directo a Disney Parc. Era importante visitarlo ese día aunque fuera por un par de horas porque al día siguiente quitarían la decoración de Halloween. Tomamos fotos, cenamos y esperamos hasta que cerraron (9 p.m.) porque teníamos que ver el show de luces y ahí sentí nuevamente esa magia de Disney. Cómo hacen para despertar tantas emociones en una cuarentona y recordar tantos personajes de mi infancia... Eso me encanta de Disney y creo que seguiré yendo hasta que cumpla 100 años! A ver si me llevan mis nietos!
El segundo día (lunes) lo pasamos nuevamente en Disney Parc de 10 de la mañana a 7 de la noche... Vimos todo, nos subimos a todo y comimos y cenamos en diferentes restaurantes del parque. Como es temporada baja lo mas que tardamos en algunas atracciones fue 15 minutos, pero en la mayoria teníamos entrada sin esperar. Vimos el desfile tradicional (otra vez experimentando la magia de Disney con lágrimas de cocodrilo) bajo una lluvia ligera, pero justo a la hora de tomar el autobus al nuestro hotel, cayó un chubasco que nos empapó hasta los tuétanos. Menos mal llegamos rápido a la habitación a tomar un baño calientito.
Hollywood Tower

El tercer día (martes) visitamos el parque Disney Studios donde hay mas espectáculos y montañas rusas. La atraccion favorita de las niñas fue el Hotel Hollywood donde te dejan caer varias veces de un elevador a varios metros de altura. El parque es muy interesante y alcanzamos a verlo todo de 9 a 6 pm. Ese día decidimos cenar en el hotel pues el cansancio ya se había acumulado de los días anteriores.
El cuarto día (miércoles) estaba planeado para visitar nuevamente alguno de los parques o ver algo más en Paris, pues nuestro tren nocturno estaba programado a las 8 de la noche para llegar a casa al día siguiente por la mañana. Pero cual no sería nuestra sorpresa al enterarnos que amenzaban nuevamente con una huelga de trenes justo para la madrugada de nuestro regreso. 

Rápidamente le pedí a Tom que averiguara que pasaría con nuestro tren y pues ya estaba cancelado desde el miércoles. Rápidamente buscamos otras opciones y tuvimos que dejar el hotel el miércoles temprano para arreglar nuestra situación directamente en la estación de Paris. Tomamos dos trenes, de Paris a Frankfurt y de Frankfurt a Hamburgo, donde Tom nos recogió en coche para evitarnos otro tren más de 1 hora hasta Stade. Retrasos, problemas técnicos, y sobrecupo en los trenes completaron la pesadilla que terminó a media noche cuando finalmente llegamos a casita.
(Nota extra: Odio las huelgas y más si me toca ser víctima como en esta ocasión. Un día perdido en Disney no es nada comparado con otros turistas que perderán vuelos, cruceros, reservaciones, paseos y mil cosas más durante los 4 días que durará la huelga. Grrrr!)
 
Una verdadera pena que unas vacaciones cortas pero divertidas hayan terminado de tal manera. Ahora sólo nos queda recordar los 3 días que vivimos la magia de Disney al máximo y yo volví a ser niña ;) Fotos, vídeos y autógrafos de los personajes más famosos de Disney serán guardados como un tesoro en nuestro baúl de recuerdos. Las niñas preguntan cuando volveremos... difícil pregunta! Espero algún día volver...

Recomiendo ampliamente conocer este parque en temporada baja que aunque el clima no es el ideal, se aprovecha mejor y los niños disfrutan las atracciones sin horas de filas.  Y los grandes también!

Au revoir!!!

septiembre 11, 2014

Lo que me encanta de Alemania

Hace unos días leí un artículo en internet sobre lo que le gustaba a su autor australiano sobre Alemania. Está en inglés y se los pongo aquí por si les interesa verlo. Inspirado en su lista, aquí les paso la mía sin mucha explicación, simplemente una lista de las cosas que más me gustan de mi segunda patria:

- las estaciones bien marcadas
- los espárragos en primavera y las fresas en verano
- los mercados de Navidad
- el sistema de tránsito
- el "Glühwein", o vino caliente en invierno
- los festivales de pueblo
- el "Sekt" y el "Hugo"
- la gente en bicicleta
- las bibliotecas
- la seguridad que permite que mis hijas vayan y vengan por el pueblo sin miedo
- el orden
- Zalando
- los días laaaargos en verano
- el servicio postal
- el "moin"
- la franqueza de los alemanes
- los jardines y las decoraciones en puertas y ventanas en las casas vecinas
- los parques naturales
- lagos, ríos y estanques en cada esquina, y las playas en el Norte
- la limpieza
- tener el jardín de niños y la escuela primaria cerca de casa
- el sistema de transporte
- los castillos
- Berlín
- y Hamburgo, Bremen, Leipzig, Dresden...
- ver venados atravesarse en mi camino a casa
- como vuelan las nubes en el cielo
- la repostería navideña y el afán de hacer galletas caseras
- los huevos de Pascua
- el col rojo con manzana que preparan para Navidad
- las cervecerías
- el "Dirndl", vestido típico del sur de Alemania
- los tulipanes y otras flores de primavera
- el pastel de ciruela
- Tchibo
- el verde "nuevo" en primavera
- ver como se divierten los niños en la nieve o hielo (OJO: no me gusta la nieve ni el frío)
- las carnes asadas que más bien son "salchichas" asadas, pero me refiero a la reunión en sí
- la simplicidad en trámites burocráticos, aunque los alemanes digan que tienen la peor burocracia del mundo
- los helados italianos
- las ardillas y erizos en el jardín
- los desayunos internacionales
- Tatort y los programas policiacos
- los manzanos en flor y los festivales en las huertas
- la lealtad de los amigos
- IKEA
- las mini-listas de útiles escolares al entrar a la escuela
- sentarme en la terraza a desayunar, comer o cenar en verano
- los tarros de cerveza
- los pueblitos que parecen sacados de un cuento de hadas
- que los alemanes muestren tanto interés en mi país de origen y me sorprendan con un par de palabras en español :)



agosto 20, 2014

Vacaciones en casa

En Alemania las escuelas tienen muchas vacaciones... normalmente dos semanas en pascua, dos en otoño, dos más en Navidad y las vacaciones largas de verano que duran 6 semanas. Pero no todo el país sale el mismo día de clases, sino que cada año el calendario varía de estado a estado y puede haber desfase hasta de 4 semanas entre estados vecinos.

Este año a nuestro estado (Baja Sajonia) le tocó salir mas tarde que de costumbre y nuestras vacaciones empezaron el 31 de julio y entrarán de nuevo el 11 de septiembre. Sí, aquí tambien es normal salir o entrar entre semana y no precisamente en viernes o lunes.

Por cuestiones económicas no pudimos planear vacaciones en el extranjero y nos conformamos con un verano tranquilo en casa. No es el primer año que nos quedamos, pero es el primero en que las niñas se percatan de ello y se quejan de tener vacaciones "aburridas" incluso antes de salir de clases.

Por supuesto que de aburridas no tuvieron nada, y entre otras cosas hicimos lo siguiente:
- Programa de verano de la ciudad. Hace dos años las niñas participaron por primera vez en este programa que incluye actividades manuales, culturales y de excursiones. Eran muy pequeñas entonces y no pudieron hacer mucho. En esta ocasion las apunté para paseos como:
    -Zoológico de Hamburgo
    - Parque tematico Hansa al norte de Alemania
    -Parque recreativo con animales sueltos en Harburg
Se iban tempranito en autobús con otros 40 niños de 8-12 años y 10 jóvenes o adultos encargados de cuidarlos. Tuvieron siempre suerte con el clima y les encantó todo.
Además, otro día pasearon en canoa por el río de la ciudad, otro pintaron camisetas e hicieron animal con estambre.

- Visita a los abuelos. Con motivo de la boda del medio hermano de mi marido, planeamos un viaje que incluyó:
       -3 días en el lugar de la boda con mi suegro
       -4 días en casa de mi suegra. El clima estaba raor y unos días pudimos meternos a la alberca
       - De regreso a casa, dejamos a las niñas nuevamente con mi suegro y ahí se quedaron solas otros 4 días.

- Campamento de los scouts. 3 días en tienda de campaña bajo lluvias fuertes, pero se divirtieron mucho como siempre.

- Retiro en la iglesia. 5 dias de "campamento" en la iglesia católica donde organizaron visita a la alberca y una excursión a un convento en Bad Oldesloe. Había algunos conocidos y se divirtieron bastante.

- Visitas de amigas. Una amiga mexicana que vive en Suiza estuvo de visita en Hamburgo y vino con sus hijas a conocer Stade y pasar el día juntas.  Por otro lado vinieron amigas a pasar el fin de semana en Stade y la pasamos de lujo. En los días que no estaban las niñas, fuimos al cine mi marido y yo, a bailar a Hamburgo o vimos películas en casa. 

Cierro este verano con una operación de la matriz nada simple pero que les contaré en otra ocasión. Las niñas vuelven a clase el próximo jueves y yo una semana después al trabajo. No puedo quejarme, fue un verano tranquilo, pero soleado y muy divertido. Veremos que nos deparan las proximas vacaciones de otoño que incluyen una gran sorpresa para las niñas!


junio 20, 2014

Experiencia única en una llanura de marea :)

El lunes siguiente al domingo de Pentecostés es día feriado en Alemania y este año aprovechamos el puente para conocer algunos lugares cerca de casa. Además de la visita de mis padres para la comunión de mis hijas, este fin de semana coincidió un sobrino que andaba de tour por Europa.

La idea era irnos todos en tren a Cuxhaven, pero justo el viernes anterior mi hija mayor tuvo un accidente en bicicleta y no podía caminar bien. Así que mi papá se ofreció a quedarse en casa con ella, también para evitar la posible asoleada ya que ese día pronosticaban 30 grados y muchas horas de sol.
Finalmente nos fuimos en coche a Cuxhaven, una ciudad a una hora y media de Stade donde el Río Elba desemboca en el mar del Norte. Ya había estado dos veces ahí, pero por una cosa o por otra no había tenido oportunidad de conocer el mayor atractivo de la ciudad: el parque Nacional del Mar de Frisia hamburgués.
Desde 1992 el parque nacional es reserva de la biosfera y patrimonio nacional, algo que incrementa la importancia del parque, porque desde entonces ha sido colocado bajo protección internacional de acuerdo con el programa de la Unesco, "Hombre y Biosfera".

Nos fuimos temprano para aprovechar bien el día, y después de conocer el centro de la ciudad, conducimos hacia el parque nacional que esta como a 10-12 kilómetros del centro. Tuvimos suerte de que un coche salía de un estacionamiento justo en el momento en que llegábamos. Estaba todo llenísimo!!!
Habíamos reservado un tour corto para conocer el parque. Así que justo a las 2 de la tarde, bajo un sol picoso nos reportamos ante el guía, un hombre mayor que guiaría a un grupo de 20-25 personas por la llanura de marea. Mi mamá decidió no acompañarnos a último momento, así que sólo mi sobrino Andrés, mi marido, nuestra hija Catalina y yo seguimos con el plan.

El tour estaba programado para tener una duración de una hora y media, así que mi mamá se quedó en una cafetería con la confianza de que a mas tardar a las 4 estaríamos de vuelta.
En medio del mar...
Y empezamos el recorrido... caminando sobre la arena donde en algunas horas del día normalmente hay agua como en cualquier playa. Era una sensación curiosa, ya que la arena es más bien como lodo oscuro y en algunas partes como arena movediza. Caminamos y caminamos haciendo pequeñas pausas donde el guía nos explicaba o mostraba datos interesantes del lugar, como por ejemplo:
- En las dos horas del recorrido recibiríamos la cantidad de rayos UV que un alemán recibe normalmente en todo un año.
- Así mismo, recibiríamos la cantidad de yodo que normalmente consumimos en medio año. No nos debía extrañar si después del tour seguíamos con la boca salada...
- Dentro del parque nacional hay alrededor de 2.000 especies animales, de las que alrededor de 250 sólo se encuentran en las marismas saladas del mar de Frisia
- El área total del parque nacional es de 13.750 hectáreas.
- Podríamos caminar hasta 20 kilómetros mar adentro sin llegar al mar, el problema sería que no alcanzamos a regresar a la playa antes de que suba la marea.
- Hay alrededor de 10-12 millones de zancudas, anserinos, patos y gaviotas en el mar de Frisia en su conjunto
-  En nuestro camino encontramos miles de cangrejos, conchas y gusanos. El guía nos explicó a detalle la importancia de cada uno de ellos en el ecosistema.
- A lo largo y ancho del parque hay algas (Kieselalgen) que generan la misma cantidad de oxígeno que se producen en todos los bosques alemanes.

Y muchas otras cosas que ya no recuerdo pero que pueden encontrar en internet. Al parecer hay llanuras de marea en muchas partes del mundo, así que si tienen oportunidad de visitar alguna se los recomiendo ampliamente.

La playa...
Finalmente, el guía dijo que era hora de regresar... para entonces estábamos a casi 3 kilómetros de la playa y el cielo empezaba a nublarse rápidamente, con amenaza de tormenta. Así que nos recomendó caminar rápidito y sin pausas. Ufff!!! Vaya susto, ya me veía en medio del agua! Gracias a Dios llegamos a la playa, secos y sanos, eso sí bien asoleados y cansados después de 3 horas de caminar bajo el sol.

Mi mamá esperaba ya un poco asustada, porque el tour se demoró mucho más de lo planeado. Pero para premiar nuestra aventura, nos fuimos por unos helados italianos deliciosos.
Fue una experiencia única e inolvidable. Algún otro día tendremos que volver para llevar a mi hija mayor que se la perdió. Así que si tienen plan de visitarnos, con gusto los llevo a conocer este fenómeno natural y espectacular!