diciembre 31, 2013

Cuatro minutos de amor puro...

Hace unos años (junio 2009) escribía sobre los 5 minutos mas placenteros de mi día que consistían en el tiempo que me acostaba con mis hijas mientras conciliaban el sueño. Con el tiempo, esta rutina fue desapareciendo y ahora ellas se acuestan solitas y despues de leer y rezar, apagan la luz y en pocos minutos se quedan dormidas sin necesidad de que yo esté presente siquiera.

Pero así como unos rituales desaparecen de nuestra vida diaria, otros aparecen...

Desde que mi hija mayor entró a la escuela primaria, aprendió a usar el despertador y en cuanto suena, se levanta para ir al baño y cambiarse. Al año siguiente su hermana le siguió en el ritual y basada en la experiencia, el despertador sonaba a la 7:10 cada mañana, dando 30 minutos justos para cambiarse, desayunar, peinarse, lavarse los dientes y ponerse la mochila. Normalmente salen de casa a las 7:40, hora en que llega una vecinita por ellas para encaminarse juntas a la escuela.

Después de las vacaciones de verano decidí dar 10 minutos extra para que se acostumbraran a volver a los horarios de siempre. Así que el despertador sonaba a las 7 en punto y la idea era volver a la costumbre de despertar a las 7:10 en un par de semanas, pero se implementó un nuevo ritual que ya no quiero cambiar.

A las 7 suena mi despertador junto con el de mis hijas, y en menos de 5 segundos, las dos llegan a mi cama donde se acurrucan a mi lado y empiezan 4 minutos de puro amor ("kuscheln" en alemán), repartiendo besos y abrazos mientras que mi despetador vuelve a sonar (con la función de snooze). Es entonces a las 7:04 que mis hijas salen disparadas al baño para cambiarse y estar listas a tiempo.

Lo curioso es cuándo tengo que irme al trabajo justo después de que ellas se van a la escuela y tengo que poner mi despertador un poco más temprano para alcanzar a bañarme antes de empezar con el ritual de mis hijas. Sólo un par de veces pudimos escapar de esos 4 minutos de "abrazos y besos", porque mi hija menor se resistía a bajar a desayunar si no me volvía a acostar (aún con el pelo mojado) con ella un par de minutos.

Y entonces, esos días que tengo que despertarme más temprano tengo que calcular que los 4 minutos deben ser respetados y no andar con prisas saltandome esa parte tan importante de la mañana. Al igual que aquellos 5 minutos que durante algunos meses disfruté al acostar a mis hijas, no sé cuanto durará esta nueva costumbre, pero estoy segura de que lo disfrutaré mientras dure. Es una de esas cosas que quisiera mantener siempre en mi mente y nunca nunca olvidar!

Debo aclarar que mi marido casi nunca está a esa hora entre semana en casa, así que es un ritual sólo entre mis hijas y yo ;) El fin de semana también se vienen a nuestra cama, pero antes de que pasen 5 minutos, ya quieren prender la televisión para ver sus caricaturas favoritas.

También te acurrucas con nosotros?


PD. Porque no he encontrado una traducción exacta para la palabra "kuscheln", que sería algo como acurrucarse hemos empezado a decir una nueva palabra : kuschelnear, jaja! Y así estos 4 minutos, son tiempo de kuscheln :)

Por un nuevo año lleno de cosas buenas

Hoy se termina un año más... un año lleno de sorpresas, alegrías, tristezas, aventuras, viajes, logros, fracasos, momentos inolvidables, pérdidas, encuentros, y muchas cosas más.

Siempre es bueno recapacitar sobre el año que termina y pensar en lo que queremos lograr el próximo. Recién terminamos de hacer una pequeña dinámica con las niñas donde sacamos los papelitos de nuestro bote de "momentos especiales" y los leímos para recordar todas esas cosas buenas o agradables que nos sucedieron este año. Entre ellas, estuvieron:
- mi viaje a México en Pascua
- logros y regalos de las niñas
- el cumpleaños de Tom que aunque en el hospital, pudimos celebrar
- nuestro viaje a México en verano donde coincidimos con mi hermano y papás
- la salida del hospital de Tom después de algunas semanas de incertidumbre
- cambio de televisores viejos por pantallas planas
- compra de ipads y nuevo teléfono celular
- Navidad en casa

En resumen, el año tuvo cosas buenas como viajes y regalos, pero otras no tan buenas como la enfermedad de Tom y su salida de la empresa donde trabajaba desde hace 7 años. En mi caso particular, tuve mucho trabajo y las niñas siguen creciendo sanas y llenas de vida.

Qué viene en el 2014? Algunas cosas ya están planeadas como la primera comunión de las niñas y el viaje de mis papás a Alemania para dicho acontecimiento. Y otras son inciertas, como el trabajo de Tom o nuestras vacaciones que dependen de él.


En un 31 de diciembre, no queda más que dar gracias a Dios por todo lo recibido y lo vivido. En mi caso doy gracias:

- por no tener familiares cercanos con cáncer u otra enfermedad terminal
- por no haber perdido a ningún familiar cercano este año
- por no haber tenido un embarazo complicado
- por tener un matrimonio estable y unido
- por tener dos hijas sanas y sin discapacidad
- por tener un techo donde dormir y comida en el refrigerador
- por tener trabajo y sentirme integrada en este país
- por tener amigos con quién celebrar momentos felices y compartir penas
- por tener libertad y no tener miedo a la inseguridad
- por poder celebrar este fin de año fuera de un hospital

Desgraciadamente hay muchas personas, algunas cercanas a mí y otras no tanto que no pueden decir lo mismo esta noche. Ruego para que el 2014 esté lleno de alegrías, salud, buenas sorpresas, trabajo, unión familiar, amigos, amor, seguridad, libertad, esperanza, paz y felicidad.

diciembre 26, 2013

Cada Navidad es única...

Iba a titular esta entrada como "Una Navidad diferente..." pero me acordé que el año pasado escribí el mismo título y puedo asegurar que otro par de años hice lo mismo. Así que llegué a la conclusión que todas las navidades son diferentes, sea por una razón o por otra, así que he decidido mejor llamar esta entrada "Cada Navidad es única..."

El año pasado la navidad fue única porque comimos tamales y bacalao en casa de mis suegros, en Alemania. Y ahora puedo agregar que fue la última navidad que pasamos con la abuelita de mi marido que falleció el pasado verano a la edad de 94 años.

Cada navidad es única... tenemos nuestra primera navidad que aunque no recordamos porque eramos muy pequeños, estoy segura que nuestros padres recuerdan con mucha ilusión así hayamos tenido días o meses de nacidos. Y así en cada etapa de nuestra vida tenemos navidades únicas, la primera de niños, la que celebramos con nuestro primer novio, o la primera como casad@s o como padres o abuelos.

Cada navidad es única... porque recibimos cada navidad regalos diferentes. Así tenemos aquella donde talvez recibimos nuestra primera bicicleta, o nuestra primera muñeca. Aquella donde nuestro prometido nos dio el anillo de compromiso, o anunciamos a alguien que seríamos padres (como recién hizo mi hermano que espera su 3er hijo para el próximo verano). También está la navidad que recibimos nuestro primer regalo de la empresa donde trabajamos, o regalos de nuestros alumnos o colegas. O la navidad que recibimos importantes regalos de nuestros hijos no por su valor monetario sino sentimental, al recibir dibujos (o garabatos) o alguna manualidad de la escuela.

Cada navidad es única... porque la pasamos en lugares especiales. Recordamos con cariño nuestras primeras navidades en casa de los abuelos, luego en casa de nuestros padres. Pero también tenemos algunas navidades que festejamos cuando estábamos de vacaciones o incluso en algún viaje de trabajo. Y para los que vivimos lejos de nuestra patria, tenemos la primera navidad que pasamos en un país lejano. Aquellas que celebramos en nuestra nueva casa, o en casa de familiares o amigos. Algunos más intrépidos deciden pasar la navidad en algún crucero, hotel exótico o lugar paradisiaco.

Cada navidad es única... porque convivimos con personas excepcionales. Primero con nuestros padres, luego con los hermanos que van llegando, primos, tíos y abuelos si es que los tenemos. Si nos casamos, tendremos que pasar un rato con la familia política o viajar para visitar a nuestros padres. Y con suerte tendremos navidades con nuestros hijos o nietos con el paso de los años.
Pero así como tenemos nuevos integrantes en algunas navidades, tenemos esas "últimas" navidades que pasamos con algun hermano, padre o abuelo. Eso nunca lo sabremos, por eso cada navidad es especial y tenemos que disfrutarla con la gente que tenemos en ese momento porque una enfermedad o accidente puedo arrebatarnos a un amigo o familiar en un abrir y cerrar de ojos. Y no sólo la muerte es culpable de que celebremos con determinadas personas, también un nuevo trabajo o una boda puede cambiar nuestro lugar de residencia y talvez no podamos pasar la navidad con quien acostumbrábamos.

El clima, la comida y las circunstancias también pueden dar ese toque "único" a una navidad en particular. Por ejemplo este año en Alemania no tuvimos "blanca navidad" sino por el contrario 10 grados muy primaverales.
Pero sea como sea, no importando dónde la celebramos, ni con quién, ni cuántos regalos damos o recibimos, siempre debemos tener presente el verdadero motivo de celebración: el nacimiento de Jesús, que se hizo hombre para salvarnos.

Y en nuestro caso esta navidad fue única porque la celebramos en casa, cosa que no hacíamos desde hace 9 años. Siempre la celebrabamos en Monterrey, México o en casa de mis suegros aquí en Alemania. Pero este año las niñas quisieron pasarla en casa y les cumplimos su deseo. La primera en casa con niños, ya que la última (hace 9 años) tuvimos que pasarla en casa porque esperábamos con ansia el nacimiento de Victoria que tenía fecha para el 26 de diciembre pero nació hasta el 4 de Enero, así que fue una Navidad sólo con adultos (mi mamá, mis suegros, la abuela de Tom y nosotros).

En esta ocasión vinieron mis suegros y la hermana de mi marido con su esposo. Cenamos el 24 venado, e intercambiamos regalos como es costumbre. Mi querido Tom me sorprendió con una nueva computadora y las niñas recibieron el 25 la consola "Wii U" de Santa Claus (sí, todavía creen en él!!!).

También fue una navidad única porque las niñas participaron en la representación del nacimiento de Jesús en la iglesia católica de Stade. Ambas fueron ángeles, y aunque su participación fue corta , lucieron hermosas y este recuerdo quedará para siempre en nuestros corazones.

Mis suegros se quedaron en casa hasta hoy (26) y ayer comimos salmón con espinacas. Y como es costumbre, nos comunicamos con México por skype para realizar el intercambio virtual entre primos y compartir el programa musical de las niñas con sus abuelos mexicanos.


Fue una Navidad especial, un poco estresante por todo lo que había que planear y preparar, pero como siempre, una navidad única. Ya veremos donde, cómo y con quién pasamos la siguiente... muchas ganas de volver a cocinar tanto no tengo, pero uno nunca sabe...



FELIZ NAVIDAD A TODOS MIS QUERIDOS LECTORES!!!

diciembre 03, 2013

Empieza el camino...


El domingo hubo una misa especial en nuestra parroquia porque el sábado hubo catequesis. Y como ya mencioné antes, la preparación de primera comunión consiste en 6 sábados y se invita a las familias a participar de la misa del domingo para que los niños vayan conociendo como se desarrolla la celebración eucarística en la cual podrán participar tan pronto hagan su primera comunión.

Corona de adviento
El día de ayer fue la primera y coincidió con el primer domingo de adviento. Siempre me ha llamado la atención que a pesar de que la celebración es muy conservadora siempre se cuenta con símbolos muy significativos y sencillos. El día de ayer al entrar a la iglesia se pedía en un letrero que cada quien tomara una piedrita de un montón que estaban en una caja. Cada quien hizo lo propio y al momento de la homilía se explicó el significado del adviento: ese camino que hicieron José y María para llegar a Belén donde nacería el niño Jesús. A un lado del altar han puesto el pesebre y con una túnica han representado un camino por el que van los santos peregrinos. Se les pidió a los niños de la primera comunión y al público en general que pusieran su piedrita en el camino.

Y así hemos empezado el adviento, siendo parte del camino que junto con José y María recorreremos hasta Navidad. Se nos ha pedido que recordemos día con día en ese camino, en esa espera, en esa alegría que está por llegar y que no nos dejemos llevar por las compras, compromisos y estrés que muchas veces nos hacen olvidar el verdadero significado de la Navidad.


Además, como todos saben ayer fue el inicio del calendario cristiano y este año lo comienzan en nuestra diócesis de una forma muy especial: con un misal nuevo que incluye las oraciones y los cantos que se utilizarán en las misas a partir de hoy. Éste sustituyó al anterior que ya tenía 40 años de edad.


El tema del sábado del catecismo fue DIOS. Un tema extenso y complicado que con base de dinámicas y pláticas sencillas llegó a los corazones de los niños para dejarles claro que Dios es un ser omnipotente que siempre está ahí para ayudarnos. Hablamos del buen pastor, de Noe y el arcoiris, de Moisés y la zarza ardiente, de la Biblia y de que todos somos hijos de Dios,  únicos e irrepetibles.

Termine agotada porque en mi grupo hay un par de niños bastante inquietos. Pero al igual que mis hijas aprendí y disfruté de esta nueva experiencia. La próxima reunión es a finales de enero, así que a disfrutar de la pausa. 

Por otro lado, las niñas asistieron a la primera prueba para la representacion del nacimiento de Jesús donde participarán como ángeles. Y el viernes es día de San Nicolás, día que se celebra de una forma muy especial en Alemania. Los niños ponen sus zapatos boleados la noche anterior y San Nicolás les deja un regalito o chocolate por la mañana. Veremos que nos trae este año.

San Nicolás