noviembre 24, 2013

Jubilados correlones

Desde que vivía en México y no sabía que mi futuro marido sería alemán, oía eso de que en Europa no había niños, que hay ancianos por todas partes y que las mujeres no quieren tener hijos.
Ya llevo 11 años en Alemania y puedo asegurar que sí hay niños, pero también que la tasa de natalidad no es lo suficientemente alta para hacer un balance con las generaciones mayores. Y sí, se ven muchos ancianos pero no sólo porque haya más, sino porque en mi opinión son más activos que en México.

Las razones de que los jubilados sean más activos son variadas, siendo la principal que los hijos no viven cerca y tienen que ser independientes para salir adelante. Y aún cuando viven cerca, existe un problema que yo llamo "desapego familiar", del cual escribiré en otro post y que obliga a los viejos a seguir con sus trabajos en el jardín, compras y visitas a los médicos sin compañía alguna.

En donde se observa una mayoría de personas mayores en comparación con grupos de otras edades, es en las iglesias, en los tours por ciudades históricas, en los supermercados a ciertas horas del día y por supuesto en los consultorios médicos.

Pero también en los cursos de idiomas en la universidad popular! Y es ahí donde he conocido esos jubilados correlones por los que bauticé esta entrada así. Hace unos días propuse una excursión a Hamburgo con uno de mis grupos, y un par de jubilados dijeron que tenían demasiados compromisos en diciembre, por lo que sería difícil para ellos acompañarnos aún y cuando la excursión fuera en la hora acostumbrada de clase. Y ahí uno de ellos me explicó que la palabra "Rentner" (jubilado en español) es por "rennen" (correr en español)! Y que se la pasan corriendo de aquí para allá y no tienen tiempo libre.


Y es muy cierto! De ejemplo tengo a mis suegros que desde que están jubilados se han atiborrado de citas y compromisos con diferentes asociaciones, cursos de inglés y baile, viajes y paseos. Y es que dicen que tienen que aprovechar el tiempo antes de que enfermen y no puedan hacer todo eso. No digo que en México, los jubilados estén encerrados pero creo que usan más su tiempo libre en compromisos sociales o familiares, que en cursos de idiomas o computación.

No tengo tiempo! ... soy jubilado!
El jubilado alemán viaja mucho y para viajar le gusta ir preparado y si es posible, saber un par de frases del idioma local. Claro que hay muchos turistas alemanes que viajan a hoteles donde sólo hablan alemán y comen platillos típicos alemanes, pero también los hay quienes quieren socializar con los locales y para eso necesitan el idioma.

En la universidad popular donde doy clases de español, hay cursos de 12 idiomas más y el público es variado pero tendiendo a las generaciones de la tercera edad que tienen tiempo y ganas para aprender (todavía!)

Y no sólo me refiero a "activos" porque aprendan otro idioma, sino porque andan en bicicleta y cortando hierba en sus jardines con más de 70 años encima. Uno de mis alumnos llegaba cada mañana al curso con su casco de bicicleta, aún en invierno después de recorrer 25 kilómetros desde su casa. Y otra alumna con casi 80 años, llegaba con su andadera o bastón a clase.

Por un lado es triste ver a las viejecitas solas en el supermercado con su andadera o incluso en silla de ruedas eléctrica, pero por otro lado es motivante ver a otros viejecitos con mejor salud en bicicleta por la ciudad o disfrutando un tour en un pueblo desconocido.

Hay también muchos asilos que cuidan de ancianos con problemas de salud y no puedo generalizar al hablar de "jubilados correlones", pero he tenido la suerte de conocer a muchos de ellos y espero Dios me dé salud para seguir activa hasta el último momento y quien sabe, talvez en un futuro aprenda un cuarto idioma y ande más en bicicleta que ahora :) Mientras tanto, a cuidarse para llegar a vieja! :)

noviembre 20, 2013

Una piedra menos...

Así es, desde ayer tengo una piedra menos en mi cuerpo y no me refiero a las piedras imaginarias que llevamos encima cuando tenemos una preocupación o un problema. Me refiero a piedras de verdad que para mi mala suerte se crean y desarrollan en mis riñones.

Piedras son cosas que uno no quisiera heredar nunca, ni dentro ni fuera de nuestro cuerpo. Y dado que mi padre y mi madre tienen esa predisposición a crear piedritas, la probabilidad de que yo tuviera dicha predisposición era muuuuuuy alta! Así que no tardaron mucho en aparecer y a mis 15 años, supe lo que era un cólico renal.

Desde entonces he tratado de cuidar mi dieta, evitar gaseosas, tomar mucha agua y cuando es necesario, tomar medicamento homeopático para eliminarlas. No me puedo quejar porque estos fáciles consejos han ayudado y sólo 4 o 5 veces he tenido problemas con mis riñones, en la mayoría de las veces en el derecho.

Durante mi juventud y tiempo de soltera, tuve algunas piedritas o arenillas que nunca requirieron intervención quirúrgica. Y solitas dejaron mis riñones en paz, claro después de mucho dolor y ejercicio.

No tenía ni siquiera 3 meses en Alemania cuando uno de esos conocidos cólicos me hizo internarme en un hospital. En ese entonces no tenía este blog y no escribía mis anécdotas, así que recuerdo poco de esa amarga experiencia. Sé que la piedra tenía 2 centímetros de diametro y que me quedé un par de días en el hospital, y lo peor que recuerdo no es el dolor sino la desesperación de no poderme comunicar con doctores y enfermeras. Apenas cursaba mi primer curso de alemán y pocos empleados del hospital hablaban inglés. Pero eso ya es historia... y gracias a Dios mi riñón no tuvo complicaciones.

Desde entonces tengo que controlar mis riñones cada 6 meses en una visita al urólogo. Y durante 10 años cada visita fue rápida, con un ultrsonido sencillo y el diagnóstico de que mis riñones estaban en perfecto estado. Hasta el pasado agosto!

No sé si fueron las vacaciones a México o el calor o la falta de líquidos, la cosa es que en mi visita de rutina, el urólogo encontró una piedrita de casi un centímetro en mi riñón derecho, y que aunque no daba molestias en ese momento recomendó eliminar lo antes posible.

Ese "antes posible" fue 3 meses después, y luego de mucho esperar el día llegó. De mi pasada experiencia no recuerdo el tratamiento, pero supongo que fue algo similar a lo que me hicieron esta vez porque no me operaron ni abrieron para sacar la piedra.


En esta ocasión me dieron la cita a las 2 de la tarde y como era un tratamiento ambulatorio pero con anestesia, las indicaciones eran no comer ni beber nada 6 horas antes de la cita y que alguien me acompañara porque no estaría en capacidad de conducir después de la "balacera".

Como se me indicó, desayuné a las 8 de la mañana y luego me volví a acostar para no pensar en comer ni tomar agua. A las 2 llegué al hospital, habló conmigo el anestecista y me pasaron a una habitación con una cama especial. No tuve que quitarme ni los zapatos, me acosté, me pusieron un gel en el lado derecho del abdomen y me inyectaron la anestesia. Fue una dosis mínima y dormité un poco. El tratamiento consistió en "balacear" la piedra con ondas (no láser) para destruirla. En 20 minutos ya estaba nuevamente de pie y en la sala de espera donde me ofrecieron un bocadillo y un vaso de agua. Media hora después me midieron la presión arterial y me dieron el alta.

Me prohibieron conducir en las siguientes 24 horas por aquello del efecto de la anestesia y me he sentido un poco cansada. Fuera de un leve dolor de cabeza, no he tenido cólicos y mañana tengo que ir con el úrologo nuevamente a controlar mi riñon con un ultrasonido. Espero no haya complicaciones y vuelva a mi control regular de cada 6 meses.

Fue un procedimiento de rutina y más sencillo de lo que esperaba, de todas formas espero no volver al hospital por causas similares en un futuro. Así que a seguir tomando mucha agua para evitar otra piedrita en mis riñones! SALUD!

noviembre 04, 2013

Inculcando mis tradiciones en tierras extranjeras...

Con nuestra reciente participación en un segmento de Plaza Sesamo Alemania donde se muestra la tradición mexicana del Día de los Muertos, surgió en diversos grupos de mexicanas el tema de cómo se inculcan las tradiciones de nuestro país de origen a los hijos cuando se vive en un país extranjero.
Definitivamente no es algo sencillo, pues se puede decir que nadamos en contra de la corriente. La televisión, los amigos, la escuela, los abuelos paternos y el entorno general muestran diariamente las tradiciones del país donde se vive, así que tratar de enseñar algo completamente desconocido y diferente, muchas veces cuesta trabajo, tiempo, dinero, esfuerzo y valor!

Mucha gente pregunta a los padres de hijos biculturales, si éstos son mas de X nacionalidad o de Y nacionalidad. En mi caso, si mis hijas son más mexicanas o más alemanas? Mi respuesta es: son tan mexicanas como alemanas, primeramente por sangre, y después porque aman a ambos países de igual manera. El hecho de que hablen español con acento extranjero, no coman dulces con chile y desconozcan las canciones o artistas mexicanos de moda, no las hace ser menos mexicanas. Así como el hecho de tener doble nacionalidad, no las hace menos alemanas.

A continuación les comparto lo que en mi experiencia personal ha servido para hacer de mis hijas ciudadanas mexicanas en toda la extensión de la palabra, aún y cuando viven en Alemania desde que nacieron. Creo que la mayoría de los puntos aplican para cualquier nacionalidad y cualquier país donde se encuentren.

Idioma... Desde que nació mi hija mayor, mi marido y yo decidimos que cada uno le hablaría en su idioma materno, y así ha sido. No voy a decir que es fácil, e incluso mi suegra estaba en contra de tan terrible idea. Pero hace unos meses me confesó que esta feliz de que sus nietas hablen dos idiomas y está de acuerdo conmigo en que es el mejor regalo que les podemos hacer. Lo que dicen libros y expertos es que una vez elegido el idioma no debe mezclarse con otro, ni hablar en ciertas circunstancias uno y en otras otro. Y eso es lo más difícil! Yo les hablo siempre en español, así esten presentes abuelos, amigas o vecinos. Luego les traduzco a ellos lo que les dije a mis hijas en español. De hecho, mis hijas se ríen y me llaman la atención cuando se me sale alguna palabra en alemán con ellas ya que no estan acostumbradas a que me refiera en ese idioma hacia ellas.
Adicionalmente, trato de que vean documentales, películas o caricaturas en español ya sea en DVDs o recientemente en Youtube o internet. Es importante que escuchen el idioma de otras fuentes y si es posible de otras personas allegadas como amigos o conocidos latinos/españoles :)

Lectura... Y como para mí no sólo es importante que entiendan mi idioma materno, me he esforzado en que aprendan también a leer y escribir en español. Algunas personas me consideran bastante estricta porque además de la tarea de la escuela, les pongo a hacer una o dos hojitas de libros de español que me he traído de México. Y además, por la noche desde pequeñas siempre les leía en español, cosa que con el tiempo ha ido desapareciendo ya que ahora ellas mismas leen libros en español antes de dormir. 
Eso ya es cuestión de cada quien, pero hasta ahora las niñas no han sufrido ningún trauma y les gusta leer y escribir en español. De hecho en nuestra recientes vacaciones a México vieron las ventajas que tiene el poder hacerlo.

Fiestas... Hay muchas fiestas de nuestro país que no se celebran en Alemania, como por ejemplo el día de la independencia mexicana, el día de muertos, o las fiestas de cumpleaños con piñata. Desde que mis hijas eran pequeñas, he aprendido a hacer piñatas para que nunca falten en esa celebración tan importante para ellas. Las niñas alemanas han aprendido dicha tradición y esperan con ansia cada año la oportunidad de quebrarla y recoger sus dulces.
En cuanto a las fiestas nacionales, siempre he buscado lugares o grupos donde se puedan celebrar. Las embajadas y los círculos mexicanos buscan conservar nuestras tradiciones en diferentes partes del mundo, y Hamburgo no es la excepción. Así que si no hay fiesta programada o no encuentro lugar donde festejar, yo mismo me organizo con un grupo de amigas para hechar el grito, comer tamales el día de la Candelaria, o rosca de reyes el 6 de enero.

Altar de muertos en Hamburgo
Comida... La comida es un elemento primordial en nuestra vida en el extranjero y creo que no soy la única que ha cargado en las maletas latas de frijoles, tortillas, chiles, dulces típicos, y hasta mole para no extrañar nuestros sabores mexicanos. Poco a poco traigo menos productos de México, ya que gracias al internet es más fácil conseguirlos frescos aquí mismo. 
Si le preguntan a mis hijas cual es su comida favorita, dirán que los frijoles con huevo, las tortillas de harina y las tostadas. Desde pequeñas incluí estos alimentos en su dieta y es fecha en que ellas mismas los piden para comer o cenar. Claro que cada semana tengo que hacer yo misma las tortillas de harina y poner a cocer frijoles con la receta de mi madre. Pero no importa, ya que es una bendición que mis hijas saboreen estos alimentos y estén orgullosas de sus raíces mexicanas.

Costumbres... Creo que este es uno de los temas más difíciles, porque como nosotras mismas no crecimos en el país donde vivimos ahora es difícil conocer las costumbres que debemos inculcar a nuestros hijos para que sean incluídos en la sociedad.
Algunas costumbres que hay en casa y que no se acostumbran en casas tradicionalmente alemanas son por ejemplo: bañarse todos los días, rezar antes de acostarse, comerse todo y levantar los platos a la hora de la comida, andar con zapatos en toda la casa, usar aretes desde bebés, etc. Y algunas tradiciones que hemos tenido que adoptar son: no celebrar el cumpleaños antes del mero día, quitarse los zapatos en otras casas al entrar, llevar flores cuando me invitan a un desayuno o merienda, cenar a las siete de la noche, etc. 
La lista es interminable y ya depende de cada quien adoptar o preservar las costumbres de uno o de otro país, o incluso modificar algunas de nuestro país para que queden mejor en el país donde se vive. La creatividad no tiene límites :)

Música... Desde que mis hijas eran bebés les ponía los discos de Cri Cri, luego escucharon a Tatiana y a Parchís. Y actualmente no tienen discos de cantantes mexicanos de su edad, pero a veces escuchamos la radio en Internet o escuchen canciones en español en la radio alemana. Junto con la música obviamente viene el baile, y para mí es muy importante que tengan un poco de ritmo a la hora de bailar así que como buena mexicana nunca falta en casa alguna canción de salsa, mariachi, Shakira o de cantantes populares de mis tiempos.
Sobretodo en Navidad no puede faltar escuchar nuestros lindos villancicos a todas horas y ya van dos ocasiones que mi hija mayor canta "Vamos Pastores" en un mercado de Navidad cerca de casa.

Contacto... Diariamente doy gracias a Dios por el avance que ha tenido la tecnología y que nos permite estar en contacto real con nuestros familiares y amigos en México. Desde que existe el Skype, prácticamente hablamos dos a tres veces por semana en vivo con los abuelos maternos. Y ahora con el FaceTime, he tenido la oportunidad de compartir con mis padres cuando mis hijas tienen algún recital o presentación de baile. Mis hijas preguntan por sus abuelos, tíos y primos muy a menudo y gracias a la tecnología podemos estar cada día más en contacto.
Lo mejor sería viajar tantas veces fuera posible a mi país, pero desgraciadamente los costos cada vez son mayores y será más difícil hacerlo tan a menudo. Así que hay que buscar otras posibilidades para mantener el contacto con nuestras raíces y nuestra familia aunque sea virtual :)

Mis padres en Skype TV

Religión... Nací y crecí como católica, me casé como católica y estoy educando mis hijas en la misma religión a pesar de que mi marido no lo es. Para mí la religión es parte de mi cultura mexicana, y como católica me he comprometido a transmitir ese amor a la Guadalupana, al niño Dios, y a la santa misa (aunque aquí sea muy aburrida). Desde pequeñas, mis hijas rezan un padre nuestro, un ave maría y al Angelito de la guarda antes de dormir y bendecimos los alimentos antes de comer. Ambas tienen sus medallitas de la Guadalupana y la recordamos de forma especial el 12 de diciembre. 
El año pasado participamos en un calendario de adviento viviente y elegí el día 12. Como actividad cantamos la Guadalupana, a los asistentes les regalé estampitas con la historia de la Virgen y comimos galletitas y ponche a la mexicana.

Refranes, dichos y malas palabras... Como buena mexicana se me salen los dichos y frases de mi mamá o abuela muy a menudo. O no pueden faltar las malas palabras cuando me sacan de quicio o me pasa algo inesperado. Y claro está que mis hijas copian todo lo que escuchan y de repente se les sale alguna palabrota, pero con acento alemán ;)

Decoración, vestidos y accesorios... En una ocasión una alemana me dijo que mi casa no parecía mexicana y me dio mucha risa su comentario. Supongo que esperaba que las paredes estuvieran pintadas de rosa mexicano, tuviera murales como los de Diego Rivera o por lo menos pareciera museo de arte mexicano. Y lamento decepcionar a quien espere eso ya que no es por falta de ganas, sino de espacio en las maletas y presupuesto. En cada viaje a México traigo las maletas repletas de cosas que no consigo aquí, desde mariachis de barro, vestidos típicos y CDs de música mexicana, pero jamás podré tener una casa de cantera, con vitrales de colores y llena de artículos autóctonos.
Mis hijas al igual que yo se visten de china poblana, yucatecas, norteñas o de índigenas sin ningún problema. Vestimos con orgullo cualquier traje regional mexicano y modelamos si es necesario :)
Y cuando la ocasión no amerita vestirse de pies a cabeza de mexicana, mínimo me pongo mis collares oaxaqueños, o de conchas o de jarritos de barro. Bandas para el pelo, cintos bordados, sandalias pintadas a mano, bolsas con monitos de Oaxaca, rebozos de colores vivos y ropa "normal" colorida llenan nuestros armarios para mostrar nuestros orígenes en eventos internacionales, desayunos, reuniones o fiestas.   

De chinas poblanas
Otros... Además, en cuanta oportunidad hay de mostrar nuestra cultura mexicana me apunto y mis hijas me siguen la corriente. Así fue como organizamos, bailamos y cantamos en los días de México el verano pasado en la escuela primaria de mis hijas, desfilamos con trajes típicos el día internacional de la mujer el año pasado y salimos en la tele explicando la fiesta de día de muertos.

Todo lo anterior lo he ido aprendiendo sobre la marcha, pero también tengo que agradecer a algunas amigas mexicanas que me han dado consejo o ideas para inculcar de forma sencilla mis tradiciones mexicanas en tierras lejanas. Además, tengo que agradecer a mis padres que en cada visita también llenan sus maletas de mis antojos y deseos y sobretodo mi mamá que anda en cuanto mercado conoce para conseguirme auténticas obras de arte para poder presumir a los alemanes.
 
No hay un libro que nos diga como inculcar nuestras tradiciones, pero creo que nuestro corazón mexicano nos va ilustrando de una forma o de otra la mejor manera. Ojalá todos fueran embajadores de sus costumbres, idiomas y tradiciones en cualquier tierra a donde llegasen, y ojalá todos respetaramos y valoraramos a dichos embajadores en nuestra tierra. El mundo sería muy feliz sin discriminaciones, burlas ni racismo y sería mucho más rico por su diversidad compartida.

No olvidemos nunca nuestras raíces y nunca sintamos pena o miedo de inculcarlas a nuestros hijos. En más de una ocasión he conocido a personas que reclaman a sus madres de que no les hablasen en su idioma materno y ahora tienen que asistir a cursos para aprenderlo, y otras veces he visto con tristeza como algunas mujeres reniegan o se avergüenzan de sus orígenes. Qué pena!

La vida ha sido el mejor regalo que hemos podido dar a nuestros hijos y que mejor que aderezarla con nuestro toque personal y mexicano. Que la vida les sea plena y divertida, colorida y bicultural, llena de lindos momentos con tradiciones y costumbres que ellos mismos disfruten y puedan transmitir a las próximas generaciones. Yo nunca dejaré de ser mexicana y es mi deseo que mis hijas sean tan o más mexicanas que yo! ASI SEA!

Y viva México!